NUEVO ESPACIO PARA COMPARTIR

En esta foto se ven las montañas "abriendo sus puertas" para que entre la ruta y el río juntos al pueblo, quizás el más lindo de la Argentina, colgado al pie de esa piedra impresionante que es el cerro Fitz Roy.
Ese pueblo que nos invita a pasar es El Chaltén, en la patagónica Santa Cruz.
Esta página, es como esa puerta, que permite mirar en el lugar en que subo algunas de las cosas de mi archivo personal, que me acompaña a todas partes. La mayor parte de ellas, pertenecen a otra gente; otras, las menos, son propias.
Algunas, a algunos cercanos a mi vida, a mis afectos. A una parte de ellas, algunos hábiles talentosos les han puesto música.
Otras no la precisan.
Seguiré buscando y subiendo otras cosas por allí, nuevas y no tanto, las que de a poco se irán haciendo mías también.
Espero que las disfruten tanto como las disfruto yo.
Y si quieren subir algún comentario, será bienvenido..!
(rt)




miércoles, septiembre 22, 2010

MEMORANDUM, de Mario Benedetti

Uno, llegar e incorporarse el día.
Dos, respirar para subir la cuesta.
Tres, no jugarse en una sola apuesta.
Cuatro, escapar de la melancolía.

Cinco, aprender la nueva geografía.
Seis, no quedarse nunca sin la siesta.
Siete, el futuro no será una fiesta.
Y ocho, no amilanarse todavía.

Nueve, vaya a saber quién es el fuerte.
Diez, no dejar que la paciencia ceda.
Once, cuidarse de la buena suerte.
Doce, guardar la última moneda.

Trece, no tutearse con la muerte.
Catorce, disfrutar mientras se pueda.

DEFENSA DE LA ALEGRÍA, de Mario Benedetti

Defender la alegría como una trinchera; defenderla del escándalo y la rutina,
de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias,
y las definitivas.

Defender la alegría como un principio, defenderla del pasmo y las pesadillas,
de los neutrales y de los neutrones, de las dulces infamias,
y los graves diagnósticos .

Defender la alegría como una bandera, defenderla del rayo y la melancolía,
de los ingenuos y de los canallas, de la retórica y los paros cardiacos,
de las endemias y las academias.

Defender la alegría como un destino, defenderla del fuego y de los bomberos,
de los suicidas y los homicidas, de las vacaciones y del agobio,
de la obligación de estar alegres.

Defender la alegría como una certeza, defenderla del óxido y de la roña,
de la famosa pátina del tiempo, del relente y del oportunismo,
de los proxenetas de la risa...

Defender la alegría como un derecho: defenderla de dios y del invierno,
de las mayúsculas y de la muerte, de los apellidos y las lástimas, del azar.

Y también de la alegría...!!!

TE QUIERO, de Mario Benedetti

Tus manos son mi caricia, mis acordes cotidianos
te quiero porque tus manos trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos mi amor, mi cómplice y todo,
y en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos.


Tus ojos son mi conjuro contra la mala jornada,
te quiero por tu mirada que mira y siembra futuro.
Tu boca que es tuya y mía, tu boca no se equivoca,
te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía.


Si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo,
y en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero, y tu paso vagabundo,
y tu llanto por el mundo, porque sos pueblo, te quiero.


Y porque amor no es aureola, ni cándida moraleja,
y porque somos pareja que sabe que no está sola.
Te quiero en mi paraíso, es decir que en mi país,
la gente viva feliz, aunque no tenga permiso.


Si te quiero es porque sos, mi amor, mi cómplice y todo,
y en la calle, codo a codo, somos mucho mas que dos.

¿QUE LES QUEDA A LOS JOVENES? , de Mario Benedetti

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
También les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
Les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
También les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines del pasado,
y los sabios granujas del presente.

Por qué cantamos..???, de Mario Benedetti

Si cada hora viene con su muerte
si el tiempo es una cueva de ladrones
los aires ya no son los buenos aires
la vida es nada más que un blanco móvil
Usted preguntará por qué cantamos..?

Si nuestros bravos quedan sin abrazo
la patria se nos muere de tristeza
y el corazón del hombre se hace añicos
antes aún que explote la vergüenza
Usted preguntará por qué cantamos..?

Si estamos lejos como un horizonte
si allá quedaron árboles y cielo
si cada noche es siempre alguna ausencia
y cada despertar un desencuentro
Usted preguntará por que cantamos..?

Cantamos por qué el río está sonando
y cuando suena el río, SUENA EL RÍO.
Cantamos porque el cruel no tiene nombre
y en cambio tiene nombre su destino

Cantamos por el niño y porque todo
y porque algún futuro y porque el pueblo
Cantamos porque los sobrevivientes
y nuestros muertos quieren que cantemos

Cantamos porque el grito no es bastante
y no es bastante el llanto ni la bronca,
cantamos porque creemos en la gente
y porque venceremos la derrota

Cantamos porque el sol nos reconoce
y porque el campo huele a primavera
y porque en este tallo en aquel fruto
cada pregunta tiene su respuesta

Cantamos porque llueve sobre el surco
y somos militantes de la vida,
Y porque no podemos ni queremos
dejar que la canción se haga ceniza

martes, septiembre 21, 2010

"Si Dios fuera una mujer", de Mario Benedetti

¿Y si Dios fuera mujer?
Pregunta Juan sin inmutarse.
Vaya, vaya, si Dios fuera mujer…
Es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no, con la cabeza,
y dijéramos sí con las entrañas.

Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.

Si Dios fuera mujer, la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza,
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe,
ya que sería inmortal por antonomasia,
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico,
nos contagiaría su inmortalidad.

Si Dios fuera mujer no se instalaría,
lejana, en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico,
y su amor no de ángeles.

Ay Dios mío, Dios mío…!
Si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer,
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia…!!!!

ALLENDE, de Mario Benedetti

Para matar al hombre de la paz,
para golpear su frente limpia de pesadillas,
tuvieron que convertirse en pesadilla.
Para vencer al hombre de la paz,
tuvieron que congregar todos los odios,
y además, los aviones y los tanques.
Para batir al hombre de la paz,
tuvieron que bombardearlo, hacerlo llama,
porque el hombre de la paz, era una fortaleza.

Para matar al hombre de la paz,
tuvieron que desatar la guerra turbia.
Para vencer al hombre de la paz,
y acallar su voz modesta y taladrante,
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo,
y matar más para seguir matando.
Para batir al hombre de la paz,
tuvieron que asesinarlo muchas veces,
porque el hombre de la paz, era una fortaleza.

Para matar al hombre de la paz,
tuvieron que imaginar que era una tropa,
una armada, una hueste, una brigada.
Tuvieron que creer que era otro ejército.
Pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo,
y tenía en sus manos un fusil y un mandato,
y eran necesarios más tanques, más rencores,
más bombas, más aviones, más oprobios,
porque el hombre de la paz, era una fortaleza.

Para matar al hombre de la paz,
para golpear su frente limpia de pesadillas,
tuvieron que convertirse en pesadilla.
Para vencer al hombre de la paz,
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte,
matar, y matar más, para seguir matando.
Y condenarse a la blindada soledad.
Para matar al hombre que era un pueblo,
tuvieron que quedarse sin el pueblo.